El próximo 30 de abril se cumplen los primeros 100 días del segundo mandato de Donald Trump, un periodo que ya está redefiniendo el tablero geopolítico y económico global. Con un enfoque marcadamente proteccionista, nuevas tensiones con China y un discurso centrado en los intereses estadounidenses, el impacto en América Latina no se ha hecho esperar.
Las relaciones comerciales entre la región y Estados Unidos atraviesan un momento de inflexión. La dependencia estructural de algunos países latinoamericanos frente al mercado estadounidense contrasta con los esfuerzos de otros por diversificar socios estratégicos. Esta heterogeneidad en la exposición marca un mapa complejo, pero también lleno de oportunidades para quienes sepan leer el momento.
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México, en el centro de la tensión comercial
México se encuentra en el epicentro. En 2024, el 80% de sus exportaciones (493.7 mil millones de dólares) y el 43.8% de sus importaciones tuvieron como destino u origen Estados Unidos. Cualquier revisión del T-MEC o endurecimiento arancelario representa una amenaza directa. En contraste, países como Brasil (10% de exportaciones a EE.UU.) y Argentina (6%) han tejido redes más amplias, con China ganando protagonismo.
Un nuevo ajedrez geoeconómico
La administración Trump ha centrado su estrategia en contener la influencia de Pekín, presionando a países clave como México y Brasil, cuyas relaciones con China se han fortalecido. Al mismo tiempo, sectores como agroindustria, energía y tecnología ya han sentido los efectos de un giro arancelario que no da señales de moderación.
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En este nuevo escenario, países como Colombia enfrentan tensiones con Washington por motivos migratorios y políticos, mientras Argentina fortalece vínculos bajo la gestión de Javier Milei. La aparente retirada relativa de Estados Unidos podría abrir la puerta a una mayor presencia europea y asiática en infraestructura y tecnología, reconfigurando las esferas de influencia en la región.
Adaptarse o quedarse atrás
Como señala Thyago Mathias, vicepresidente de Public Affairs para Brasil y América Latina en SEC Newgate, este contexto exige respuestas empresariales ágiles y estratégicas. Diversificar mercados, fortalecer alianzas locales, repensar cadenas de suministro, influir en procesos regulatorios y apostar por sectores emergentes serán claves para navegar la incertidumbre.
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Los primeros 100 días de Trump reafirman que América Latina debe dejar de reaccionar y comenzar a anticipar. La nueva normalidad comercial exige adaptación, resiliencia y visión regional. En un entorno global en transformación, las empresas que lideren serán aquellas que sepan ver más allá de las fronteras inmediatas.